OriónCiudad de México.- Durante años, el comportamiento de Betelgeuse ha intrigado a la comunidad científica por sus repentinas variaciones de brillo. Ahora, un nuevo avance permitió obtener la imagen más nítida hasta el momento de la pequeña estrella que la acompaña, confirmando con mayor fuerza que la emblemática gigante roja forma parte de un sistema binario.
La posibilidad de que Betelgeuse tuviera una compañera había sido planteada desde hace décadas. Los cambios irregulares en su luminosidad llevaron a varios investigadores a considerar que la estrella podría estar interactuando con un astro cercano e incluso absorbiendo parte de su material.
Además de este hallazgo, Betelgeuse continúa siendo objeto de estudio por otro motivo: los especialistas coinciden en que se encuentra en la etapa final de su evolución y, eventualmente, explotará como una supernova.
Con un diámetro aproximado de mil 400 veces el del Sol, esta estrella es una de las más grandes y brillantes que pueden observarse desde la Tierra.
Betelgeuse, la gigante roja que domina el hombro de Orión
Aunque muchas personas identifican fácilmente la constelación de Orión, pocas conocen el nombre de sus estrellas. En gran parte de los países de tradición católica, las tres estrellas que forman el cinturón de Orión —Alnitak, Alnilam y Mintaka— son popularmente conocidas como Los Reyes Magos.
Para muchas generaciones, la aparición de esta constelación en el cielo invernal estuvo asociada con la llegada del Día de Reyes, convirtiéndola en una referencia habitual durante esa época del año. Otro de sus astros más conocidos es Rigel, considerada la estrella más luminosa de Orión.
En la parte opuesta del cinturón se encuentra Betelgeuse, ubicada en el hombro del cazador mitológico. Su característico color anaranjado y su enorme tamaño la han convertido en una de las estrellas más llamativas desde la Antigüedad. Situada a unos 642 años luz de la Tierra, en los últimos años ha despertado un renovado interés debido a las notables fluctuaciones de brillo que presenta.
Con el paso del tiempo surgieron diversas teorías para explicar este comportamiento. Sin embargo, durante los últimos cinco años cobró fuerza una hipótesis planteada desde la década de 1980: Betelgeuse no estaría sola, sino que formaría un sistema binario junto a una estrella de menor tamaño, con la que incluso podría estar intercambiando materia.
Astrónomos logran la imagen más clara de Betelgeuse B
En julio de 2025, el Observatorio Gemini consiguió detectar por primera vez a la posible estrella compañera de Betelgeuse, un descubrimiento cuyos resultados fueron publicados en la revista científica The Astronomical Journal.
Ahora, una investigación encabezada por el astrónomo francés Miguel Montargès, con apoyo del Observatorio Europeo Austral (ESO, por sus siglas en inglés), obtuvo la fotografía más detallada de este astro, bautizado como Betelgeuse B.
Tras el hallazgo, Montargès, investigador del Observatorio de París, afirmó:
“Hemos demostrado que Betelgeuse no está sola; está acompañada por una tenue compañera estelar”.
Los científicos basaron sus observaciones en dos investigaciones previas que señalaban que la estrella sería especialmente visible durante diciembre de 2024. Gracias a esas predicciones orientaron los telescopios hacia el hombro de Orión y lograron identificar a Betelgeuse B, cuya masa se estima entre 2.6 y 3.1 veces la del Sol.
El propio Montargès reconoció que el resultado superó sus expectativas:
“Sinceramente, pensaba que no tendríamos la sensibilidad necesaria para detectar a Betelgeuse B tal como se había predicho”.
¿Cuándo podría explotar Betelgeuse?
Además del descubrimiento de su compañera, otra de las grandes interrogantes alrededor de Betelgeuse es el momento en que se convertirá en supernova. Los astrónomos coinciden en que la gigante roja atraviesa la última etapa de su ciclo de vida, aunque todavía no existe consenso sobre cuándo ocurrirá la explosión.
Diversos estudios publicados desde 2023 plantean que ese fenómeno podría producirse en un periodo relativamente corto desde el punto de vista astronómico. Si ocurriera, el resplandor sería tan intenso que podría permanecer visible en el cielo nocturno durante varias semanas.
Sobre esta posibilidad, el astrofísico Michael Shara ha señalado que la explosión podría suceder en cualquier instante. Durante una participación en el podcast StarTalk explicó:
“A Betelgeuse, en el mejor de los casos, le quedan unos 100 mil años. Pero podría ser mañana”.